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El cuerpo de las mujeres al igual que la Tierra, alberga la vida

El cuerpo de las mujeres al igual que la Tierra, alberga la vida.
Hoy 25 de noviembre recordamos la violencia contra las mujeres, se realizan diferentes actos en todo el mundo para reivindicar y defender que ninguna mujer sufra violencia por ser mujer.

 

Elaborar un discurso contra la violencia de género puede parecer fácil, pero a pesar de todos los esfuerzos de nuestra sociedad, las mujeres siguen siendo víctimas de una violencia sistémica y estructural en toda la sociedad patriarcal que abarca el planeta.

 

En un origen lo que sabemos es que existían sociedades matrísticas donde hombres y mujeres compartían poder para abordar la vida social, compartiendo tareas y actividades tanto de cuidado como de productividad para el bien de la comunidad en su conjunto. Sin embargo, cuando se descubre por parte de los hombres que se puede extraer de la tierra los minerales y la Tierra puede ser explotada para el beneficio del ser humano, la percepción de sacralidad de la naturaleza cambia y las mujeres tan unidas a la Madre Tierra se ven sometidas a explotación y cambio, más como un producto que como un sujeto co-creador de la sostenibilidad humana. (M.Harris . Ed. nº 17. 2011)

 

El sedentarismo de los pueblos produce un excedente económico y una riqueza que hay que proteger y por tanto se debe tener la seguridad que los hijos son de los hombres que poseen la riqueza y por tanto las mujeres también se intercambian como parte de mantener ese excedente de riqueza dentro de las familias. Esta visión y paradigma de control del cuerpo de las mujeres, de su capacidad de reproducción es una de las explicaciones de esta permisividad para aceptar el control, dominio y sometimiento sobre las mujeres a lo largo del tiempo. (G.Lerner. Ed. Katakrak, 2017)

 

Conjuntamente con la naturaleza, las mujeres han sido apropiadas y explotadas. Sin embargo, hoy tenemos posibilidades y espacios sociales tecnológicos, científicos que favorecen cambios de paradigmas profundos.

 

 

La vida hay que preservarla, el planeta, el medio ambiente, hay que preservar la vida, y para ello como sociedad tenemos que entender que la violencia hacia las mujeres es una enfermedad social, que enferma a toda la vida, a todo lo que respira. Tanto la Tierra como las mujeres necesitamos seguir respirando.

 

 

Tenemos la oportunidad de comprender que la diferencia , la diversidad es la riqueza que nos permitirá vivir en un mundo pacífico y armónico, porque es necesario el enfoque de hombres y mujeres, el enfoque cultural de las diferentes comunidades humanas, la diversidad biológica del planeta y la comprensión que este respeto profundo y admiración a la diferencia nos permitirá crecer hacía la construcción de un mundo con un nuevo paradigma vital que permita la conservación y perpetuación de la VIDA. Es una contradicción que seamos las mujeres las que traemos vida y que se nos quite por ser mujer.

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